Línea
Para
A. G.
que
se vio dormida y se tocó el sueño
...tendría
que ponerme a pintar:
cuando
voy a dormir, todavía no duermo
con
los ojos cerrados veo lo que hay en la habitación:
entonces
los he abierto.... o sueño;
los
toco, pero se han cerrado sin más remedio:
delineo esas
tijeras, detrás de mí, sobre la nuca,
es
que tengo los ojos abiertos pero en otra parte,
donde
el cuerpo se corta mientras no lo sueño.
Line
To
A. G.
who
saw herself slept and touched her dream
...I would have start
painting:
when I go to sleep; and
i’m still not asleep
with my eyes closed I
see what’s in the room:
then I’ve opened them...
or it’s a dream;
I touch them, but
they’ve been closed without further options:
I draft those
scissors, behind me, over my neck,
It’s because I have my eyes opened but somewhere else,
where the body cuts itself while I’m not dreaming.

En los sueños/vigilia/laberintos el hablante libera/aborta, se hace cuerpo, desdobla aquel ávido deseo de experimentar los bajos instintos que existen en él, como ese animal enfermizo del que nos habla Nietzsche, para encontrar la culpa, la decadencia de todos los “yo”, la/su “verdad”, y vencerla, en aceptación de sí mismo. “esas tijeras, detrás de ... donde el cuerpo se corta mientras no lo sueña”, es volver a la REALIDAD, a esa provocación de la existencia real, cuerpo/verdad con el/la cual no está cómodo. Soy lo que no estaba conmigo cuando sueño, y porque he encontrado que me he encontrado, y soy yo, se hace doloroso despertar. Es que la vigilia entre el sueño y la realidad es una línea una raya una ruta astuta, sagaz, aguda, pero delgada, y se corta fácilmente. UN PLACER LEERTE. Abrazos, Ro
ResponderEliminarsi, estimado Sergio, la realidad es confinable y sádica en el espejo...
EliminarA veces no queda mucho más para decir después de Calderón. La vida no es sueño, pero a veces esa es la mejor manera de empezar a romper las lógicas diurnas.
EliminarMe encanto! es asi Ser!
ResponderEliminarAna
Son tus palabras, viste? Lo único que hice fue escucharlas.
EliminarNo,la vida no es sueño. Pero el poeta posee la propiedad sobre la ensoñación. Ella te pone alas, sin respetar nada; y a ella hay que entregarse y poseer.
ResponderEliminarUn placer.